Erase una vez, una noche estrellada.
Nuestros amigos Ojos vivientes y Filipino con sus hermanos, acaban de montar el árbol de Navidad y se van a la cama. Han dejado las galletas para Papá NOEL.
Al amanecer, fueron disparados al árbol para coger los regalos… pero de pronto, ¡APARECIÓ UN RENO DE PAPÁ NOEL! tirado en el suelo… herido… sin una gota de magia para volar…:
- !Debemos llevárselo a Papá NOEL! -dijo Filipino.
- Si, si, si pero tenemos que curarlo, no? -dijo Ojos Vivientes.
Después de curarlo, todos dudaban de cómo volar.
- ROMA AM… RAMO… AM… AMO… -intentó decir el reno.
- ¿CÓMO VOLAMOS? -dijeron los dos hermanos.
- Espera… ¡el reno quiere decir algo! si dice Roma… A ver, ¿qué nos sale con Roma al revés? -pensó y dijo Filipino.
- ¡Yo lo se, es AMOR! -contestó Ojos Vivientitos.
Esa era la respuesta. ¡Necesitaban AMOR para volar! Todos pensaron en alguien a quien tenían mucho cariño y agarrados al reno… ¡empezaron a volar!
Después de varias horas llegaron a su destino mágico: El pueblo de Papá NOEL. Se conocieron, se rieron juntos y con ilusión, se fueron a su hogar.
El secreto de la Navidad, por Carla Vázquez Vicente
Posted: 24 Diciembre 2009 by Graciela Conesa in PalabraEtiquetas: Carla Vázquez Vicente, Cuentos, Navidad
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FIN
Diciembre 2009
Dibujo y texto de Carla





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